Por Daniel Buchbinder

Para entender la relevancia de las «Empresas de Impacto Social» comencemos por dar un ejemplo.

Un domingo cualquiera por la mañana, una familia joven de Los Ángeles se dispone a hacer la compra semanal. Esta vez no la hará online, como de costumbre, sino que irá al supermercado de la colonia. Esta familia de clase media (él diseñador gráfico, ella ingeniera de sistemas) gastará aproximadamente US$320 en su compra para la semana. Y una tercera parte de los productos que comprarán serán productos orgánicos, con empaques reciclados, biodegradables y compostables… De los cuales, a su vez, una parte significativa provendrán de empresas y comunidades agrícolas de Centroamérica.

LOS DATOS DETRÁS DE LA ANÉCDOTA

La familia que acabo de describir representa, estadísticamente, los nuevos hábitos de compra tanto en los países desarrollados como en los emergentes. De acuerdo con una investigación de la escuela de negocios Stern, de la Universidad de Nueva York: los productos mercadeados como sostenibles ya suponen el 17% del total de las compras en Estados Unidos. (Este tipo de productos representaron más del 50% del crecimiento del mercado de productos consumibles en Estados Unidos entre 2013 y 2018). Y lo más interesante es que esta tendencia se ha mantenido e incluso agudizado en los años de pandemia de acuerdo con reportes de firmas como Deloitte.

Las Empresas de Impacto Social (también llamadas empresas con propósito, empresas de triple impacto, empresas sociales, etc.) son aquellas que están atendiendo brechas sociales o ambientales a través de sus modelos de negocio. Estas empresas incrementan ventas y rentabilidad en la medida en que amplían o profundizan su impacto; porque esa es, justamente, parte de su propuesta de valor: diseñar, transformar, producir, distribuir, mercadear productos y servicios que tienen un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. El crecimiento en sus ventas está directamente relacionado con el incremento en el impacto que producen, generando así un círculo virtuoso donde todos los stakehodlers (colaboradores de la empresa, clientes, proveedores, medio ambiente) están mejor gracias a la existencia del negocio.

Leer: BID le ayudará a Honduras a instalar un “Gobierno electrónico”

LAS RAZONES DE UNA TENDENCIA

Las Empresas de Impacto Social han llegado para quedarse por tres motivos.

En primer lugar, existe una nueva generación de consumidores que busca (y exige) productos y servicios que, además de cumplir su función principal, beneficien de manera clara y directa a las personas que los fabricaron, y tengan un impacto positivo en el medio ambiente. Por ejemplo, alimentos que provienen de prácticas de agricultura regenerativa.

En paralelo a esto, existe una nueva generación de emprendedores y líderes de negocios plenamente conscientes de los complejos retos sociales y ambientales a los cuales nos enfrentamos como sociedad.

Y, en tercer lugar, es una realidad que «no hay plan B para la Tierra». Las consecuencias del cambio climático, de la degradación ambiental y de la desigualdad social afectan hoy de manera directa e indirecta todo lo que hacemos, todo lo que compramos, y el modo en el que vivimos

PERSPECTIVAS Y DESAFÍOS

Aunque la tendencia es clara y las oportunidades de negocio para las Empresas de Impacto Social son sólidas, hay un aspecto clave a tener en cuenta. Los consumidores incrementarán su nivel de exigencia en cuanto a la «pureza» de los argumentos que las empresas y marcas ofrezcan. El riesgo de que utilicen palabras, argumentos y anuncios de manera superficial (cayendo en el famoso «green-washing» o «impact-washing») es inminente, y esto, a la larga, podría generar desconfianza en el consumidor.

Las Empresas de Impacto Social tienen la misión de generar productos y servicios innovadores (que la gente busca y que el planeta necesita), pero deben ser capaces de demostrar su impacto de manera sólida, sustentada en datos y con total transparencia.

Le invitamos a seguirnos en la cuenta de Twitter

*El autor es emprendedor social.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.