Por Héctor Chamizo

Elon Musk, el hombre más rico del planeta, es uno de los nombres más influyentes en el ámbito de los negocios. Cofundó PayPalTesla, Neuralink y SpaceX y es conocido por ser excéntrico y franco en sus opiniones. Debido a su destacado espíritu empresarial, todavía está bajo el microscopio cuando habla de sus decisiones.

Su presencia en las redes sociales, por ejemplo, ha resultado problemática para los inversores. Twitter lo llegó a bloquear su cuenta tras ofrecer bitcoins a sus seguidores en una publicación con una imagen de anime de una colegiala que fue inapropiada. Si Musk no fuera multimillonario, sus teorías de conspiración serían inofensivas. Sin embargo, depende de las inversiones para mantener la prosperidad de sus negocios, y detrás de las mismas están los accionistas preocupados.

La bolsa, como era de esperar, se hundió después del desastroso lanzamiento. Tesla apenas logró salir del embrollo y perdió dinero durante dos años consecutivos. El negocio, eso sí, ha conseguido llegar a los quince años, lo que ha sorprendido incluso al propio Musk. Sin embargo, no fue fácil navegar desde ese punto.

Las impulsividades pueden no funcionar

En ocasiones parece que Elon Musk actúa por impulsos y mueve las redes a su antojo para generar apetito inversor sobre determinados activos. Esto puede salir bien y mal. “Las inversiones han de hacerse siempre desde un punto de vista racional y nunca hay que dejarse llevar por las emociones”, aconseja Atlantic Capital en una reciente nota.

Eso es algo que no siempre ha ido de la mano de Musk. Hay incontables evidencias de sus caprichos en el ámbito de la inversión si se observan sus redes sociales. Entre ellos, su apuesta por criptoactivos como Dogecoin o Bitcoin. Productos de inversión con una gran volatilidad asociada a su comportamiento.

La simplicidad como punto fuerte

No obstante, simplificar las inversiones en aquello que se entiende sí ha resultado ser una buena opción. La estrategia de inversión de Musk es bastante sencilla, al menos en lo que se ha hecho público. Sus inversiones se pueden dividir en dos categorías generales: empresas que inició o controla y criptomonedas. A diferencia de muchos otros multimillonarios, no tiene una gran cartera de acciones que cotizan en bolsa.

Eso es algo que cambió después de que se revelara que adquirió una participación del 9,2% en la plataforma de redes sociales Twitter a principios de abril de 2022. Con todo, aparte de la red social, las inversiones de Musk están muy concentradas en sus esfuerzos empresariales, lo cual brinda una enseñanza para los particulares: centrarse en negocios propios.

Por otro lado, una de las claves de su éxito que puede servir de referencia está en sus apuestas por el private equity. Es decir, inversiones en empresas que no cotizan en bolsa. Musk fundó y todavía controla varias empresas, pero SpaceX es, con mucho, la más grande. Posee alrededor del 44% de la compañía de tecnología de exploración espacial, que fue valorada en aproximadamente 127.000 millones en una ronda de financiación de mayo de 2022.

Con un valor combinado de casi 200.000 millones de dólares, las participaciones de Musk en Tesla y SpaceX constituyen la gran mayoría de su patrimonio neto. A menudo se describe a sí mismo como “pobre en liquidez”, ya que la mayor parte de su riqueza está ligada a sus negocios.

Además de SpaceX, Musk también es el accionista mayoritario de varias empresas nuevas, que no son públicas, que fundó o cofundó. Por ejemplo, es propietario de la mayor parte de la empresa de ingeniería de túneles, The Boring Company, la empresa emergente de neurotecnología, Neuralink, y la firma de investigación de inteligencia artificial, OpenAI.

*Este texto se publicó en Forbes España