Por James P. Scriven

Es un hecho desde hace varios años. El debate sobre si la sostenibilidad debe ser un elemento fundamental para tener en cuenta cuando las empresas plantean su modelo de negocio está obsoleto. Las sociedades de América Latina y el Caribe no pueden quedarse atrapadas en esta falsa cuestión. Actuar es la única forma de avanzar y tenemos que hacerlo ahora. Como región, debemos dejar de pensar en el problema y empezar a actuar hacia la solución.

Es imprescindible entender que los negocios sostenibles son los únicos negocios que ayudarán a las economías de la región a superar los desafíos y las desigualdades que afrontan, especialmente aquellos que se hicieron aún más profundos como consecuencia de la pandemia.

¿Cómo pueden los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil generar confianza en el mercado y atraer las inversiones necesarias? Debemos pasar del análisis a la ejecución para alinear el propósito con la acción.

En el mundo, las inversiones sostenibles han crecido exponencialmente en los últimos años. La expectativa es que las inversiones globales en gobernanza ambiental, social y corporativa (ESG, por sus siglas en inglés) crezcan de los US$35 billones de 2020 hasta alcanzar US$50 billones en 2025[1]. América Latina y el Caribe, que acoge el 40 por ciento de la biodiversidad del planeta, se encuentra en una posición única para generar oportunidades de inversión sostenible, capaces de generar el progreso de largo plazo que busca la región. 

El hecho es que, para avanzar, la sostenibilidad debe ser nuestro Plan A. Para lograrlo, las empresas necesitan hojas de ruta claras, que les permitan adoptar estrategias sostenibles eficaces y que demuestren un impacto significativo mientras mejoran los resultados. También requieren incorporar conocimiento, experiencia y herramientas innovadoras con las que poder poner en marcha acciones audaces. La clave para lograr este objetivo es poder garantizar a los inversionistas que sus inversiones se están canalizando, efectivamente, hacia proyectos verdaderamente sostenibles. Generar confianza. Para ello, es fundamental trabajar juntos en alianzas público-privadas.

No es una tarea fácil, pero debemos lograrlo si queremos cumplir con los objetivos del Acuerdo de París y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La incorporación de soluciones climáticamente inteligentes, la innovación financiera y la apuesta por la infraestructura sostenible son estrategias esenciales. De hecho, para avanzar en este camino, América Latina y el Caribe necesitará destinar hasta $1,3 mil millones en financiamiento público y privado. Con el objetivo de impulsar esas inversiones, el Grupo BID anunció el año pasado que todos los proyectos estarán completamente alineados con el Acuerdo de París para 2023. Esta medida ayudará a los países y a las empresas de la región a acelerar la acción climática mientras se avanza hacia un futuro más verde e inclusivo, especialmente para incorporar a los más vulnerables.

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Es necesario acelerar la acción climática. La descarbonización de las economías de América Latina y el Caribe puede ahorrar más de US$600 mil millones por año en 2050. Además, activar este tipo de medidas genera millones de nuevos puestos de trabajo y estimula el crecimiento económico, garantizando una transición justa para las personas y las comunidades a medida que se avanza en esta nueva era empresarial.

Los mercados de capitales son instrumentos cada vez más relevantes para financiar objetivos relacionados con la sostenibilidad y los bonos temáticos, como herramientas financieras innovadoras, crecen rápidamente. Las emisiones de bonos verdes en América Latina y el Caribe se duplicaron en los últimos dos años, pasando de US $13 mil millones a US$30 mil millones, y el Grupo BID ha formado parte del 22% de estas emisiones.

La región necesitará aumentar la inversión en más del 70 por ciento, de 1,8 por ciento del PIB a 3,12 por ciento, para cerrar la brecha financiera en infraestructura. Mejores carreteras, puertos o aeropuertos no solo mejorarán el comercio entre regiones y países, sino que también disminuirán significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero. También es vital cambiar la matriz energética de los países hacia energías renovables. En 2021, BID Invest y ENGIE presentaron el primer piloto del mundo para monetizar el costo de la descarbonización y acelerar la transición del carbón a la energía limpia.

La pandemia ofrece una oportunidad única para reconstruir de manera sostenible. Debemos seguir trabajando junto a los gobiernos, las empresas y la sociedad civil para desarrollar soluciones sostenibles y movilizar recursos. Al innovar en el financiamiento, implementar acciones climáticamente inteligentes en las empresas y construir infraestructura sostenible, nuestra región atraerá inversiones de impacto con las que lograr una transformación de progreso a largo plazo.

Esta semana se celebra la Semana de la Sostenibilidad. Nos reuniremos en Miami con más de 300 líderes empresariales y climáticos de toda la región con un importante objetivo que alcanzar: Convertirnos en los ejecutores sostenibles que nuestra región merece.

*El autor es CEO de BID Invest

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