Por Rosa María Bolaños / Prensa Libre

A finales del período presidencial de Óscar Berger, se remodeló el Aeropuerto Internacional La Aurora (AILA) con una inversión de US$120 millones, obras que fueron criticadas por sus retrasos, falta de transparencia y hallazgos de la Contraloría General de Cuentas (CGC).

Casi 15 años después, las dificultades continúan, pues hay problemas en las fajas transportadoras de equipaje, scanners desactualizados, daños en la pista de taxeo y en la rampa internacional, aparte de inundaciones, fallas eléctricas y electrónicas.

En el 2019 y 2020 se efectuaron dos estudios de factibilidad para la modernización y operación de esta infraestructura, según los cuales, se requeriría la inversión de US$168.7 millones para dejarlo en condiciones aceptables. Sin embargo, el proyecto no ha avanzado de la fase de planificación.

La Agencia Nacional de Alianzas para el Desarrollo de Infraestructura Económica (Anadie), se encargó de licitar la realización del primer estudio que fue adjudicado a la firma Deloitte Tetra Tech, mientras que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) llevó a cabo un estudio complementario.

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El proyecto de la primera firma incluía obras de aire (pistas) y de tierra (terminal) con un cálculo de inversión de US$117.6 millones. En las de aire, que incluye las pistas e infraestructura para operación de aeronaves, se necesitarían US$84.3 millones. En tanto las de tierra (terminal de pasajeros), se requieren US$33.3 millones, incluyendo un nuevo edificio como sala de espera para quien llega a dejar o recibir pasajeros. A eso se añade una obra posterior, por otros US$10.7 millones, para mejorar la iluminación a la parte sur del aeropuerto.

En tanto que el estudio del BID añadió al monto original alrededor de Q40.4 millones para la reubicación de los hangares y ampliación de espacio para la recepción y operación de carga aérea que realiza Combex-Im.

El proyecto es parte del portafolio que ha impulsado Anadie, y según la página electrónica de esa entidad,  aún se encuentra en fase de estudios y se menciona que se financiará con aportes de capital privado (30%) y un apalancamiento bancario (70%). El Estado no aportaría recursos para la construcción y operación de las obras.

Hablan los afectados

Motty Rodas, directora ejecutiva de la Asociación Guatemalteca de Líneas Aéreas (Agla), dijo estar al tanto de los proyectos, pues Anadie estaba buscando la manera de concesionar el aeropuerto por medio de un evento público, privado o ambos. “Los estudios fueron hechos y entregados pero lo que no ha caminado es el proyecto de Anadie”, comentó.

Al consultarle si Agla ve la necesidad de esta modernización, Rodas dijo que la Agla es una organización apolítica y no puede pedir de forma directa que esos proyectos procedan porque eso está en manos del Estado. “Pero por la experiencia de nuestros agremiados, se ha visto que la mayoría de aeropuertos de la región centroamericana ya trabajan con ese modelo, lo que ha sido efectivo”.

Jorge Gómez, director ejecutivo del Comité de Exportación e Importación (Combex-Im), recordó que con esos estudios se dio a conocer la problemática existente y las necesidades del aeropuerto para ampliar la operación en las partes de pasajeros y carga.

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“Lo que más nos afecta como terminal de carga es la necesidad de espacios, por el crecimiento que ha tenido el transporte de carga aérea, principalmente por el comercio electrónico, importaciones y exportaciones”.

El sector de viajes, turismo y logística considera que no se avanzó en el tema de pasajeros porque la pandemia afectó la demanda de transporte y las operaciones aérea se contuvieron. En el caso de carga, se   han enfocado en el Aeropuerto de San José.

Roberto de la Fuente, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Guatemala (Camtur), expuso que por el momento, el sector pide que se le dé mantenimiento adecuado al aeropuerto, pero ya no preventivo sino correctivo, pues desde el 2005 y 2006, ya no se le dio el mantenimiento adecuado y la terminal se ha venido deteriorando.

Apoyan una mesa técnica

Hermann Girón, presidente del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), indicó que el AILA, que es la entrada y salida de quienes viajan al país para turismo y negocios, es importante para el transporte aéreo y la pérdida del fluido eléctrico el pasado sábado fue un problema que pudo haberse evitado con un mantenimiento adecuado en los últimos años, al igual que muchos otros.

“Es importante que el presidente de la República nombre una mesa que pueda tener ascendencia sobre las autoridades de aeronáutica civil y que le presten atención a un problema que hemos venido viendo desde hace años. Las autoridades de la DGAC deben tomar las acciones ante los problemas visibles, y el AILA evidencia grandes necesidades de planificación y ejecución”, precisó.

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Por lo pronto, el sector turístico tuvo reunión ayer con el director de Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), Francis Argueta, y le pidieron que agilice las acciones para ejecutar las obras, incluso la contratación o reparación de una planta generadora de electricidad.

Argueta refutó los señalamientos sobre los problemas mencionados, indicando que hay muchas compras de equipos en proceso de licitación, aparte de que no hay problemas con los muelles porque están funcionando ocho que antes no operaban, mientras se trabaja en la automatización de las fajas. En cuanto a las constantes interrupciones eléctricas, dijo que la falta de electricidad no afectó las pistas ni la torre de control.