Por Juan Pablo de León Murillo

Guatemala es sorprendente. Lo tiene todo y su lago de Atitlán es un paraíso natural que atrae a millones de personas de todo el mundo. Los cerros y volcanes alrededor del lago ofrecen bosques esbeltos llenos de vida; sus tres volcanes (Atitlán, Tolimán y San Pedro La Laguna) enaltecen el paisaje natural. Ahí conversé con Edwin Delgado hace unos años sobre los retos del movimiento cooperativo latinoamericano en especial como afrontan la crisis económica y de violencia en nuestra región.

Edwin es un cooperativista guatemalteco convencido en la solidaridad y ayuda mutua. Desde la Confederación Guatemalteca de Federaciones Cooperativas (CONFECOOP) ofrecen programas y entrenamiento a cientos de cooperativas en el país, centrada en las personas y respetuosa con el medioambiente. Recorrimos la zona de Antigua conociendo experiencias de comercio justo y agricultura ecológica. Sirven a un rango inmenso del ecosistema empresarial cooperativo: producción artesanal, agrícola, vivienda, pesquera, productores de café, ahorro y préstamo, consumo y muchas más.

En Guatemala y en todo el mundo el 2 de julio será un día diferente. Un día de conmemoración. El 2 de julio celebramos el día internacional de las cooperativas con el lema “Las cooperativas construyen un mundo mejor”.  Un mundo mejor significa una nueva senda de desarrollo cooperativo que vincule el crecimiento económico a la responsabilidad social y ambiental, con énfasis en poner fin a la pobreza en todas sus formas.

Leer: Hacia una nueva economía: cooperativas en acción

El movimiento cooperativo es local e internacional.

En 2022 los miembros de las cooperativas representan, al menos, el 12 % de la humanidad, algo así como mil millones de personas. Desde Alaska a la Tierra del Fuego en Argentina podrás encontrar empresas de la economía social y solidaria.  Como sociedades fundadas en valores y sin fines de lucro, los tres millones de cooperativas trabajan en común para construir comunidades más fuertes.

Aún hacen falta más cooperativas en el planeta que proporcionen trabajo digno, sueldos justos y oportunidades de desarrollo personal. Hace 3 años en México un grupo de hombres y mujeres formaron la cooperativa de producción de calzado Nadú, especializada en bota tipo Western y exportan a EEUU sus pares de alta calidad. En Honduras, la cooperativa Chorotega brinda servicios financieros a más de 120 mil socios en zonas rurales y suburbanas, allí donde nadie quiere ir, ellos llegaron y son la mejor opción.

Convencidos en la igualdad de género

Desde sus inicios las cooperativas han defendido los derechos de las mujeres, estuvieron entre las primeras instituciones en servir de plataforma para desarrollar su potencial. Las cooperativas siguen contribuyendo a lograr el empoderamiento económico y social de las mujeres y un ejemplo es la elección de Xiomara Nuñez de Céspedes, como presidenta del Comité de Igualdad de Género de la Alianza Cooperativa Internacional, destaca su servicio en su cooperativa de origen COOPROENF, una cooperativa de enfermeras en la República Dominicana.

El 2 de julio festejaremos que disfrutar de los mismos derechos es la mejor manera de promover una vida libre de desigualdad, discriminación y violencia para las niñas, niños y adolescentes de Latinoamérica.

Guatemala enfrenta retos históricos y la pandemia del COVID-19 los convirtió en amenazas estructurales. A pesar de todo, Edwin sigue creyendo en un mundo mejor con la ayuda del cooperativismo. Me dice: construir un mundo mejor es posible y urgente.

*El autor es consultor de negocios y emprendedor social.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.