Por Rosa María Bolaños / Prensa Libre

El presidente de Cargill Proteína Latinoamérica, Xavier Vargas, visitó el país la semana pasada y se reunió con funcionarios, diplomáticos y empresarios para afinar detalles de la inversión en Guatemala.

La firma ya tiene empresas en el país y ahora incursionará en el sector avícola.

¿Cómo inició el interés por realizar esta inversión en la región?

Hace unos meses, recibimos un llamado de la Casa Blanca, precisamente de la vicepresidenta Kamala Harris, invitándonos a participar en la iniciativa Llamado a la Acción, para ayudar a mejorar las condiciones de vida de la población. Acudimos como empresa estadounidense y después de comprender el alcance del proyecto, que nos pareció muy interesante, asumimos el compromiso de invertir US$160 millones en la región las próximos 3 a 5 años.

¿Qué destino tendrán esos recursos?

US$10 millones son para responsabilidad social empresarial (RSE) en nuestras diferentes obras, y US$150 millones para ampliar capacidad e ingresar a nuevos mercados.

Las inversiones más recientes que tenemos están en Honduras, donde estamos ampliando un nuevo centro de distribución con U$20 millones. En Guatemala, estuve visitando nuestra planta de embutidos Perry y se acaba de terminar una instalación de tratamiento de aguas que costó de más de US$1 millón.

En Guatemala generamos un poco más de 800 empleos directos, y regularmente eso se multiplica por cuatro con los empleos indirectos. En Honduras somos un poco más grandes, con más de 2 mil trabajadores.

¿En qué consisten esos planes de inversión?

Creemos que Guatemala es un país con un potencial muy grande y consideramos que estamos subinvertidos por lo que queremos aumentar la inversión en nuestro modelo típico de negocio que es nutrición animal y también proteínas. En este último, lo más grande es el pollo y embutidos.

Aquí ya estamos en el negocio de los embutidos, pero no en el de pollo, así que estamos explorando oportunidades para ingresar en esa área. Se aumentaría considerablemente la inversión en el país y, por consiguiente, el número de empleos generados.

¿Qué tipo de presentaciones de pollo manejan y qué ofrecerán en Guatemala? 

El pollo es una cadena productiva muy larga y tenemos la ventaja de que toca diferentes partes de la cadena alimenticia. También participamos comprando materias primas locales o importándolas, dependiendo de la disponibilidad en el país.

Los productos finales en Guatemala podrán ser desde pollo vivo, procesado o crudo, ya sea amarillo o blanco, dependiendo de las preferencias del consumidor, siguiendo con lo que llamamos valor agregado, que son los productos listos para comer y prácticos para el hogar, como los nuggets o los empanizados.

¿Cuánto van a invertir en ese segmento?

En Honduras, Nicaragua y Costa Rica, somos los líderes en la industria avícola y en la industria de embutidos. Recientemente, en el 2017 y 2018, expandimos nuestro modelo de negocio hacia Sudamérica e invertimos US$500 millones en Colombia. Ahí compramos dos compañías de pollo El Bucanero y Campollo, y estamos muy contentos con esa inversión. Sin embargo, vemos la oportunidad única de invertir en el norte de Centroamérica como en Guatemala y El Salvador.

Nuestro principal mercado ahorita es Guatemala y además de estos dos países, se encuentra la otra mitad de Centroamérica en cuanto a población, así que tenemos la disponibilidad de esos US$160 millones para invertirlos en el Triángulo Norte.

¿Cuánto de esos US$160 millones se invertirá en cada país?

La mayor parte es para Guatemala. El Salvador está en una segunda etapa. En esta visita nos reunimos con el embajador de Estados Unidos, William Pop, y con el ministro de Economía. También visitamos algunas otras empresas para terminar de definir pronto en qué vamos a invertir y comenzar a ejecutar.

El presidente de Cargill Proteína Latinoamérica, Xavier Vargas, visitó el país la semana pasada para afinar detalles de las inversiones. (Foto, Prensa Libre: cortesía Cargill).

¿En qué plazo se podría empezar a ver la primera inversión?

El objetivo es comenzar a invertir una buena parte de dinero este año calendario. Será en toda la cadena avícola, desde granjas, incubación, reproductoras, planta de proceso, distribución y otras.

En el país es muy fuerte la presencia de pollo nacional. ¿Han analizado la competencia?

Sí. Siempre lo hacemos. Y no solo eso, reconocemos y competimos con ella en otros países, como en Honduras y en Costa Rica y creo que son excelentes empresas locales, tanto CMI como Vitali Alimentos. Estamos listos para competir, pues la competencia nos hace mejores. En Cargill creemos que los competidores nos ayudan a mejorar.

Respecto al clima de negocios en Guatemala para invertir ¿cómo lo evalúan, qué ven positivo y qué hace falta? 

Lo vemos como un lugar sumamente positivo para invertir. Entre las cosas que nos gusta mucho del país primero es el tamaño de la población, que es la más grande de Centroamérica. En segundo lugar, el crecimiento económico es importante, pues el consumo de proteína es directamente proporcional al del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Entonces, entre más disponibilidad haya de efectivo en la bolsa de los consumidores, más pollo se va a consumir. Si el PIB crece el 3% o 4%, técnicamente el consumo de pollo crece el 3% o 4%.  El pollo es la proteína más económica que existe en nuestros mercados, la más saludable y la preferida por los consumidores. El consumo de pollo supera por mucho el de las otras proteínas.

Vemos muchas zonas nuevas por descubrir en Guatemala, a donde queremos llegar y dar acceso a las proteínas a las diferentes poblaciones, tanto urbanas como rurales.

Buscamos en Guatemala lo mismo que en todos los países y son reglas claras de inversión. Por eso nos estamos reuniendo con funcionarios públicos y en este caso, también mencionaba a la embajada de EE. UU., para poder entender mejor el país y asegurar que comprendemos claramente las reglas de inversión y que hay instituciones fuertes.

Se está reportando inflación en Guatemala y a nivel mundial. En el sector que ustedes manejan ¿qué comportamiento se ha tenido y cómo ven el resto del año?

El mundo está sufriendo una ruptura de las cadenas productivas y eso provoca que haya menor oferta, mayor demanda y por consiguiente, inflación. Eso, lastimosamente ocurre en todos los alimentos en general.

Lo que tratamos de hacer es tener asegurado el abastecimiento. Como Cargill participamos en 70 países del mundo, tenemos más de 155 años de existir, somos una compañía privada de las más grandes de Estados Unidos y eso nos ayuda a entender estos ciclos de las economías, en nuestro país y en los ciclos de los alimentos.

Sabemos que primero, la clave es la accesibilidad, es decir la seguridad alimentaria y que no vaya a faltar alimento: Y en segundo lugar, buscar las eficiencias necesarias para mantener un costo accesible para la población, que tanto lo necesita.

Entonces diría que esas son las dos principales características de Cargill, tanto la accesibilidad como los bajos costos, y precisamente queremos ingresar al país para ayudarlo a desarrollarse y a prosperar.

Otros sectores han mencionado aumentos en los costos de producción y han tenido que trasladarlos al precio. ¿Cuál ha sido el comportamiento en su sector? 

La inflación está afectando a todos, pero lo que debemos hacer como empresas responsables es garantizar la accesibilidad y, en segundo lugar, la eficiencia para no tener que traspasar o traspasar al mínimo, ese costo al consumidor.

Y también creemos mucho en la parte de RSE. Como mencionaba, de los US$160 millones, hay US$10 millones que se destinan a eso. En ese aspecto, logramos que de los 800 empleados que tenemos en Guatemala el 80% participa en nuestras obras de RSE, principalmente enfocadas en escuelas alrededor de nuestras plantas (Empacadora Perry, en la zona 3), donde traemos una merienda para los niños. También contamos con muchos aliados estratégicos.

¿Cuántos empleos podría llegar a generar en Guatemala y en qué plazos?

Un dato que me gustaría compartir es que por cada 1% del crecimiento del consumo de pollo se generan alrededor de 1 mil empleos. Ese factor lo hemos replicado en todos los países y seguro lo haremos en Guatemala.

Entonces, la ventaja de la industria avícola es que participa desde el agro, porque se consumen granos, hasta la parte de distribución y ventas al detalle. A través de toda la cadena productiva se van generando valor y empleos.

Ese factor de 1 mil empleos por cada 1% del crecimiento de consumo de pollo, si se multiplica por 3% o 4% que crece el consumo de pollo anualmente, y también se multiplica por la posibilidad de comprar granos, o en un futuro exportar pollo, como estamos trabajando con Colombia y con Honduras, podría ser un importante generador empleo para Guatemala.

No solo queremos generar empleo, sino que sean dignos. Nuestra gente en Centroamérica no se va del país porque quiere; se va porque no hay suficiente empleo digno para quedarse.